El sábado pasado fue un día especial. Desde las 20:30 hasta las 21:30 era la Hora del Planeta. Muchos países lo llevan haciendo desde 2007 y conforme han pasado los años, más se han unido a este movimiento. No hace falta que tu país lo haga para que tú puedas contribuir el año que viene. En el último sábado de marzo, los países apagan la luz de sus monumentos durante una hora para recordar al planeta y al medio ambiente.

En 1879 ocurrió algo muy importante. Thomas Alva Edison inventó la bombilla. La bombilla era la primera forma de dar luz con electricidad. Sin duda, dependemos de la electricidad para todo. Pero, debemos asumir que al ritmo que vamos, es probable que algún día no tengamos fuentes que proporcionen electricidad (aunque espero que eso no ocurra nunca). Y ya sé que muchos diréis que nos quedan las renovables (paneles solares, eólica e hidráulica); pero, en el caso hipotético de que nos quedásemos sin electricidad, ¿de dónde sacaríamos luz? A continuación algunas soluciones que doy.

Lo que se busca es luz natural que pueda permitirnos ver bien en la oscuridad (porque luz diaria ya tenemos de sobra). Existen algunos animales que emiten luz según sus intereses. A esto se le llama bioluminiscencia. Por ejemplo, las luciérnagas se pueden aprovechar dentro de un tarro para alumbrar por la noche en un picnic sin encender una fogata. Estos insectos pueden provocar luz con dos compuestos químicos que al reaccionar, liberan mucha energía en forma de luz.

Bioluminiscencia

En el culo de una luciérnaga hay química. La luciferina reacciona con la luciferasa y… ¡se hizo la luz! Fuente: “quimimol.wikispaces.com”.

Pero hay muchos animales, e incluso hongos bioluminiscentes.

  • Medusa Arcoiris. ¿Motivo? “¡¡¡Ayuda que me comen, que venga el primo de Zumosol!!!”.
  • Hongo Panellus Stipticus. ¿Motivo? “Ven pacá y llévate estas esporas” “Claro que sí, guapi”.
  • Pez linterna. ¿Motivo? ¿Os acordáis de “Buscando a Nemo”? Pues ese, para atraer a sus presas.
  • Glowworm (gusiluz viviente). ¿Motivo? Pues la verdad es que no tengo ni idea, pero parece sacado de “Avatar”.
  • Y muchos más.

Glowworms

¿Quién se viene conmigo a Nueva Zelanda? Fuente: “nationalgeographic.com”.

En la Edad Antigua y la Edad Media se utilizaban aceites que al quemarse emitían suficiente luz como para entrar en una caverna. Algunas de esas lámparas eran de barro con una empuñadura. Con el tiempo aparecieron diseños nuevos pero todos tenían una mecha y un contenedor para introducir algún aceite. No olvidemos que también se usaron antorchas, las cuales constaban de un haz de ramas mojadas de sebo o aceite para arder mejor; y en los años antes a la invención de la bombilla, las velas. Volver a alguno de estos métodos sería de ser un “hipster”.

Otra forma de luz muy curiosa fue la “Lámpara de Davy”. Humphry Davy (sí, aquel que combatió cuerpo a cuerpo con el flúor, entre otros) inventó una lámpara que impedía que se prendiesen gases inflamables. La usaban mineros para evitar morir por la explosión del grisú (metano atrapado en la roca).

lampara davy

La malla que cubre está lámpara permite la entrada de oxígeno para que no se apague la llama, pero al mismo tiempo bloquea la entrada de gases que hacen perder las cejas. Fuente: blog de “rasgandolaoscuridad2”.

¿Y si quisiéramos unas equivalentes a LED que nos dieran luces de colores? Podríamos recurrir a los fuegos de colores. ¿Alguna vez os habéis preguntado por qué es naranja el fuego? Es el color que tenemos en nuestra mente cuando pensamos en fuego pero el fuego puede ser verde, azul, amarillo e incluso púrpura. En Youtube hay vídeos de gente quemando sustancias que no se encuentran en Mercadona. El calor es capaz de excitar los electrones haciendo que salten a un orbital de mayor energía. Como los electrones quieren volver a su “casa de origen”, emiten energía en forma de luz y calor, que por la configuración electrónica de la sustancia, es distinta la longitud de onda emitida (color visible). Y así se obtienen diversos colores que pueden servir de LED.

¿Y si no os gusta o no os sirve ninguna de las anteriores? Buscad a una rubia y decidle que cante como Rapunzel (igual cuela); se lo agradeceréis para toda vuestra vida.

Si queréis conocer más seres vivos bioluminiscentes, no os perdáis este documental “Luz en la Tierra” (dura 51 minutos, luego se repite un trozo).

*La imagen destacada es de “canonistas.com”.