Durante años no se sabía con precisión qué contrajo Francisco de Goya en 1793, que pasó de pintar una mujer en pelotas (“La maja desnuda”) a pintar un ser comiéndose a otro (“Saturno devorando a su hijo”). Hace poco se propuso la que pudo ser su enfermedad, la que lo volvió sordo: síndrome de Susac.

Esta enfermedad consiste en una microangiopatía que afecta a las arterias del encéfalo, retina y cóclea. A ver, ¿no sabéis qué es una microangiopatía? En ocasiones, saber latín y griego puede ayudarnos a entender el significado de palabras de Medicina. ‘micro’ (pequeño), ‘angio’ (vaso sanguíneo) y ‘patía’ (enfermedad). Así que: ‘enfermedad de vaso sanguíneo pequeño’. Las arterias son los vasos sanguíneos que llevan la sangre del corazón al resto del cuerpo. El encéfalo está formado por el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo. La retina está en el ojo y la cóclea en el oído interno. A día de hoy no se sabe qué provoca este síndrome pero es seguro que Goya no sufrió saturnismo tal y como se pensó durante todos estos años.

¿Por qué lo que Goya tenía no era saturnismo? Saturnismo es la enfermedad causada por la ingestión e inhalación de plomo, elemento químico que el organismo no puede eliminar por sí solo. Goya se recuperó de su sordera, sus alucinaciones, sus complicaciones para ver y su paranoia. Si hubiese sufrido saturnismo, como Caravaggio, por los pigmentos empleados que tenían mucho plomo, no se habría recuperado si no se trataba su intoxicación como tocaba.

Además de lo que he dicho antes sobre esta enfermedad, Goya se mareaba, le costaba mantener el equilibrio, le molestaba un zumbido en el oído y llegó a tener episodios de parálisis. Todo eso después de haber tenido un cólico (fuerte dolor abdominal).

Como veis, empezó a pasarlo mal, años antes de pintar “La maja desnuda”. Las “Pinturas negras” son las que pintó en las paredes de su casa entre 1819 y 1823 cuando estaba deprimido y curado de su enfermedad, pero sordo. Eso es lo único que le quedó de su enfermedad, su sordera. Y como odiaba tener que comunicarse con gestos, decidió irse a vivir solo a “La Quinta del Sordo”. Pero antes de estos cuadros, cuando su enfermedad le turbaba pintó cosas como éstas:

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Dos de los 81 “Caprichos”, digo 80, que pintó Goya. Qué hermosura, ¿no? Fuente: “laartillería.com”

Hay que reconocer que Goya estaba un poco jodido, pero al menos, se convirtió en el Eli Roth del siglo XVIII y XIX de la pintura.

*La imagen destacada es un fotograma del capítulo 25 de “El Ministerio del Tiempo”.

Actualización: perdón, hubo un error. ‘Patia’ es ‘enfermedad’, no ‘dolor’.