Aunque he tardado un poco en escribir sobre esto, hay una nueva moda en YouTube que deja a los chavales que la prueban como extras de “The Walking Dead”. Sólo que no es nueva, y me da la impresión de que hay gente que fue descriogenizada este verano con el calor que hizo. El famoso reto de la sal y el hielo ha vuelto para regalar quemaduras a una ingente cantidad de chavales incautos. Esto no es una tontería inofensiva. Solo es una tontería, que hace mucho daño y que os aconsejo que no hagáis.

La palabra “quemadura” no es equivalente a “fuego”. Hay muchos tipos de quemaduras y lo que tienen en común es que son eso, quemaduras. Pero, ¿qué es una quemadura?

Es una herida de mayor o menor profundidad que puede ser provocada por calor, frío, electricidad o productos químicos (ácidos, bases) en los tejidos orgánicos.

Se clasifican las quemaduras según el grado. Cuanto mayor es el grado, peor el resultado (y más repelús da ver una imagen de la parte desbrozada). Por vuestra sensibilidad me limitaré a describiros lo que pasa, sin fotos desagradables.

Primer grado: epidermis afectada.

  • Hay gente que no tiene tanta suerte y no se broncea al sol. En ese caso, se quema. Las quemaduras leves por sol son de primer grado. Los rayos UV que llegan a la piel, penetran la epidermis y la enrojece. Esos “tatuajes” tan chulos que se hace la gente en verano son muy peligrosos.
  • De primer grado también están las escaldaduras. Maldecir al que te ha tirado agua hirviendo es una consecuencia de esta situación.
  • Una descarga eléctrica notable; un rotulador que da calambres no te va a quemar.

A la larga, se pela la piel y puede tardar hasta 20 días en curarse del todo.

Segundo grado: epidermis y dermis afectada.

  • Fuego. Quemarse con fuego te regalará una quemadura de segundo grado.
  • Productos químicos. Ácidos y bases pueden quemar. Por ejemplo, usamos el ácido sulfúrico y la sosa cáustica en limpieza de hogar. Mucho cuidado al tocarlo.
  • Además de todo lo de primer grado con un poco más de intensidad.

A la larga, se puede perder sensibilidad en la zona afectada y que no vuelva a crecer vello ahí (a algunos quizás les guste esto último).

Tercer grado: epidermis, dermis e hipodermis afectada.

  • Fuego. Pero de más  tiempo de exposición.
  • Explosión.
  • Además de lo anterior con un poco más de intensidad.

Es tan destructiva que tiene algo bueno (bueno, ejem…): no duele. Y eso es porque te has cargado los nervios del dolor, por no hablar de vasos sanguíneos, vasos linfáticos (sistema inmunitario), glándulas del sudor y folículos (de pelo).

Cuarto grado: pa’ que hablar si os podéis hacer una idea.

Y todo esto era para contaros dónde se sitúan las quemaduras por idiota sal y hielo, que no las he nombrado. Pueden ser de segundo o tercer grado.

Lo que ocurre es que la mezcla de sal y hielo es una reacción endotérmica, que absorbe calor de algún sitio. Y ese sitio es la piel en este absurdo experimento. Pero también está relacionado con el punto de fusión del agua. El agua pura se congela a presión de nivel del mar a 0ºC. Si se le añade sal, su punto de fusión desciende, según la concentración que haya de sal respecto al hielo. La sal no derrite el hielo realmente, lo que hace es disolverlo. En este enlace se explica muy bien el proceso de los iones de cloro y sodio para romper los enlaces de hidrógeno y volver líquida el agua.

No importa que lo diga yo o la Guardia Civil, los jóvenes experimentarán quizás por curiosidad, quizás por fama o quizás por valentía. Pero hay experimentos que son una completa gilipollez.

*La imagen destacada ha sido creada con la web “imgflip.com”.