Hace ya unas semanas, fui al cine a ver “Kingsman 2: El Círculo de Oro”. Una semana después, fui a verla otra vez. Es probablemente la mejor película que he visto este año. Y como siempre, capté ciertas cosas que me gustaría analizar en un nuevo análisis fílmico (que ya tocaba, casi después de un año del que hice de “La llegada”; sin contar los de “El Ministerio del Tiempo”). Dudo mucho que encontréis en internet otro análisis de la ciencia detrás de esta película (antes que el mío). Tampoco me he asegurado de hacerlo antes de escribir estas palabras, así que… quizás esté equivocado. Pero no es algo normal porque no es una clara película con la que todos los físicos, químicos o biólogos quieran estar pendientes por si han metido la pata o decir si algo es posible o no.

Ve al salón para que te transformen. Los que quieren unirse al Círculo Dorado deben ser “transformados” o más bien “borrados” de la faz de la tierra para que no puedan identificarlos si son capturados o mueren.

Cada ser humano tiene unas huellas dactilares con un patrón único. Si se utiliza un láser lo suficientemente potente, se pueden uniformar las líneas de los dedos para que no puedan reconocerte. Nadie ha intentado usar un láser para hacer esto, pero sí con quemaduras por fuego. Parece que en la película, el láser hace un surco que alcanza una profundidad máxima trazando líneas paralelas sin irregularidades. Pero la piel está hecha para regenerarse y pronto el patrón de nacimiento podría volver a salir. Si el láser no elimina todos los puntos característicos, basta con tener 8 de 12 para encontrar a un delincuente. Otro método es una intervención quirúrgica, más dolorosa que pegarse en el codo con una silla, en la que se arranca la dermis.

Lo segundo es dejar que oro fundido de 24 quilates te haga un tatuaje sobre la piel. Los quilates del oro miden la pureza de este, ya que normalmente se mezcla con otros metales de menos valor. 24 quilates es 100% oro, sin metales añadidos. Esto significa que el oro que le vierten sobre el pecho está entre 1064ºC (punto de fusión) y 2856ºC (punto de ebullición). Digo yo, la quemadura es considerable, y pelos ya no le saldrán ahí, si se quitara el oro.

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¡Bonito tatuaje! ¿Quién te lo ha hecho? Fuente: “thenerdedge.com” y ha sido modificada por mí.

 

Por último, le liman los dientes. Si os preguntáis para qué puñetas le hacen esto, no sois los únicos. Los dentistas forenses son expertos en reconocer dentaduras e identificar a alguien (como las huellas dactilares). Cada persona tiene sus  propios defectos en los piños que pueden revelar su identidad. Si se liman los dientes, ya eres “invisible”. Es curioso porque el hombre que va a tratarse, tiene un empaste metálico de los antiguos. No sé si se lo hubieran quitado, pero creo que es bastante sufrimiento solo para traficar con droga sin ser descubierto. ¿Vale la pena todo eso?

 

La mano y la espalda no son membranas mucosas. Hay una escena en la que Eggsy debe introducir en el torrente sanguíneo de la novia del malo un nanobot para poder rastrearla. Para ello, debe entrar por una membrana mucosa. Él plantea acercarse y darle la mano o tocarle la espalda, a lo que Whisky le contesta que ni una ni la otra son membranas mucosas. Pero sí las hay en ojos, orejas, fosas nasales, dentro de la boca y en los labios. Esas son las más obvias. Pero, imaginad que estáis en la situación de Eggsy. ¿Le meteríais el dedo a una chica por la nariz o por la oreja? Ni de coña, qué asco. No será la forma más elegante pero sí la más discreta: la vagina. Con la excusa de que no quiere acostarse con ella pero sí tener un lío, le mete el dedo en el parrús para completar su difícil misión.

Las membranas mucosas están donde pueden ser absorbidas ciertas sustancias que pasen al aparato circulatorio. Hay un fluido (mucosidad) que impide la entrada de patógenos (microbios) y suciedad. Además, sirve para que no se seque ese tejido. Los mocos de la nariz son un ejemplo de esa sustancia. Al ser una chica el objetivo y un chico el agente,  no era tan difícil meter un dedito por el agujerito: los hombres tenemos mucosa en la uretra aunque sería sospechoso que quisieran… bueno ya sabéis qué, con un minicondón en el dedo. Pero la otra opción es mucho peor: el ano.

 

Tengo una cita importante, Merlin. Me llamó mucho la atención la forma de la tapa de alcantarilla de la que sale Eggsy para ir a su casa. Me ha costado encontrarla pero es esta:

En Oxford, están estas tapas de alcantarilla. Probablemente Eggsy vive en Oxford. Fuente: blog de “dianadavis”.

Si nunca habíais visto una así, vuestra cara ahora mismo será igual a la mía cuando la vi por primera vez. Yo no he estado en Oxford para medirla, pero con una regla lo he intentado desde la pantalla del ordenador. “¿Para qué?”, diréis. Bueno. A nadie que trabaje metiéndose en esos agujeros, le gustaría que pasará un graciosillo y le tirara la tapa por el agujero. Afortunada y matemáticamente es imposible. Hablamos de polígonos de anchura constante, aquellos que tienen siempre la misma longitud pasando por el centro si se mide desde cualquier punto del perímetro. El círculo es el ejemplo más claro. El cuadrado no es un ejemplo.

Esta propiedad se ha aprovechado para otras cosas que no son tapas de alcantarilla. En Gran Bretaña, hay monedas con forma de heptágono de anchura constante (que no es igual que uno regular). Quizás sea por pura belleza que hagan esto, porque la forma más sencilla para una moneda es un círculo. Otra cosa que se puede hacer es una bicicleta con ruedas que tengan alguna forma que no tenga por qué ser redonda (pero sí de otro polígono de anchura constante). Ruedas cuadradas sería la estupidez más grande: a golpes irías. No sé si tiene algún nombre concreto la forma de las tapas de Oxford, pero si es por pura belleza, quizás cumpla la misma propiedad.

 

Los modales hacen al hombre, permitidme que os instruya. FAIL!!!! 

Tras haber recuperado su antiguo oficio (lepidopterólogo no está mal, pero pudiendo salvar el mundo…), Harry hace el mismo numerito de los pestillos de la puerta y tirar la jarra con el paraguas. Esta vez en Estados Unidos, donde parece que entrar con traje y paraguas en una taberna es demasiado “homosexual”, dicho de forma elegante. Pero Harry falla, y la jarra se va un poco a la derecha, que la coge Whisky. Harry le pregunta a Merlin que qué le pasa, que creía que lo había arreglado. Este le contesta que todavía tiene problemas de coordinación.

Lo que no le dice es que además de eso, es problema de su falta de profundidad. Harry está tuerto de ojo izquierdo, lo que significa que no ve cercanía y lejanía y que además las cosas se le van a ir hacia la derecha. Las personas que vemos con dos ojos, captamos una imagen distinta con cada ojo, en dos dimensiones (largo y ancho), que el cerebro junta, creando una imagen intermedia con una dimensión más: la profundidad. Hasta ese momento, Harry no necesitaba hacer lanzamientos y requerir puntería (vivía en una maldita sala acolchada estudiando mariposas). Pronto, después de practicar, su cerebro puede adaptarse. Es lo que se llama neuroplasticidad. Se ha acostumbrado a un solo ojo a base de equivocarse, tal y como hicisteis cuando os pusieron un parche en un ojo cuando erais pequeños, si teníais el ojo vago.

*La imagen destacada es de “hypebeast.com”.