No esperéis que este post sea como los demás, es un nuevo concepto que se me ha ocurrido hace unos pocos minutos. Estaba leyendo “La plaça del diamant” de Mercè Rodoreda (sí, en catalán) cuando me he encontrado con algo “científico”. No da para mucho y por eso esto es una Blitz&Science. 

Sacado literalmente de la novela, del capítulo 18 (lo traduzco después para que lo entendáis todos), pone: “Però el pitjor era, va dir, que aquella banyera, trigava molt a engolir l’aigua quan la buidaven, perquè el nivell de la claveguera del carrer era una mica més alt que el nivell on estava clavada la banyera, i de vegades, si el buit de la claveguera no estirava l’aigua, la banyera s’havia de buidar a cops de cassonet o a cops de baieta”.

Y en castellano: “Pero lo peor era, dijo, que aquella bañera, tardaba mucho en tragar el agua cuando la vaciaban, porque el nivel de la alcantarilla de la calle era un poco más alto que el nivel donde estaba clavada la bañera, y a veces, si el vacío de la alcantarilla no estiraba el agua, la bañera se tenía que vaciar con cazo o bayeta”.

Básicamente es el principio de los vasos comunicantes, o más general, Principio de Pascal. Cuando se conectan dos o más recipientes con líquido, éste alcanza el mismo nivel en todos hasta hallar un equilibrio. Pero jamás puede subir a un nivel mayor sin realizar un aumento de presión en el recipiente más bajo. De hecho, si se hiciera, cuando cesara, el nivel volvería a bajar en el que está más alto. El inconveniente en la novela está en que el desagüe de la casa está un poco más bajo que la calle y por lo tanto se vaciará hasta cierta altura, cuando la física les impida evacuar toda el agua. Y ahora intuyo yo que, en las ciudades con casas subterráneas (dígase Londres, que yo las vi), el alcantarillado estará más abajo aún del nivel de calle.

Yo aproveché este principio para vaciar durante un tiempo una palangana sobre la que fregaba los platos a falta de lavavajillas útil y pila destaponada. Metiéndome de agua con mierda hasta medio antebrazo sumergiendo un tubo que llenaba de agua, dirigía el agua hacia abajo a otro cubo que después vaciaba por el váter. Más cómodo, desde luego, pero más lento. Pero recordad que si queréis hacerlo, no debe haber aire en el tubo y no se debe sacar del líquido. Siempre os quedará un culín.

¡¡¡Viva la ingeniería y viva Pascal!!!

PD: Soy valenciano.

*La imagen destacada es de “moonmentum.com”.