Una de las aficiones de mi infancia, y cada vez más estoy recuperándola del pasado, es la magia. ¿Son compatibles la magia y la ciencia? ¿Un arte nunca reconocido como tal, junto con el conocimiento de la naturaleza? Pues sí, son compatibles, y de hecho, se pisan. Hace poco descubrí una nueva serie que se puede ver en TNT los martes a las 22:30 llamada “El Ilusionista”, en inglés “Deception”. La serie nos demuestra que la magia no solo es cosa de habilidad por parte del mago. También tiene un papel importante la neurociencia (aunque eso todo el mundo ya lo sabe) pero también la ingeniería. El mago se puede buscar a un grupo de ingenieros que le diseñen los aparatos o aprender por su cuenta. En la serie de la que os hablaba, el protagonista tiene a tres ayudantes que le fabrican las cosas para sus trucos, y después para detener a los malos en su nuevo trabajo. Quizás cuando yo acabe la carrera, me ponga a hacer magia.

Cuando os venga un mago o alguien que lo parezca y os rete a un juego de fuerza, podéis aceptarlo ¡¡¡SIEMPRE QUE NO HAYA APUESTAS POR MEDIO!!! Porque si lo hacéis, perdéis la dignidad y ya que están, el dinero. Con la ciencia se puede tomar el pelo y hacer trucos de magia que dejen perplejos a los machotes. A continuación dos ejemplos históricos de la magia y un clásico.

Nadie puede con el “El Gouda de Donosti”.

ACTUALIZACIÓN: La imagen destacada la he modificado yo. En realidad, se llamaba “The Mighty Cheese” y la realizaba el hombre que inventó el truco de partir a una persona en dos: P. T. Selbit.

El mago pedía a un hombre fuerte que intentara tumbar un queso. Pero en el tiempo que daba, era imposible lograrlo. ¿El truco? Un gran giroscopio en funcionamiento dentro del queso que hacía imbatible al lácteo. Pero como podréis deducir, el queso no era de verdad. Se colocaba de pie y al intentarlo empujarlo no caía, se desplazaba en dirección de la fuerza. No creo que los hombres que salieran fueran tan tontos para creer que aquello era un queso de verdad, porque ni de coña tenía la misma pinta, pero desde luego que se quedarían anonadados.

¿Pero cómo funciona un giroscopio? Por activa y por pasiva en Bits&Science ya se ha hablado sobre ellos. En este post, hago una breve explicación de los giroscopios que tienen las tablets y móviles. Y en este vídeo, con mi giroscopio explico cómo funciona con una demostración.

Un giroscopio tiene un plato giratorio. Y mientras gire, no podrá cambiar su dirección paralelamente a la fuerza. Es la inercia, amigos. En el caso del “Gouda de Donosti”, no podrá ser tumbado, que sería el resultado de empujar un queso normal y corriente. Es como intentar tumbar una moto en marcha yendo muy rápido. Si queréis ver en el siglo XXI gente luchando contra este queso, ved este vídeo.

Fuente: canal “Roman Mitichyan Official Channel”.

 

Aquel que sea digno de levantar este cofre, poseerá el poder…

ACTUALIZACIÓN: Uno de los magos más importantes engañó a mucha gente con un cofre muy pesado, que solo él podía levantar. Aquel mago era Jean Eugène Robert-Houdin (sí, sin ‘i’ al final). Se llamaba “The light and heavy chest” (“El cofre pesado y ligero”) y se basaba en una rama de la ciencia que estaba en auge en esos años: el electromagnetismo. No es la única vez que se ha empleado el principio del electroimán para hacer “objetos pesados”. Un tal Allen Pan, de nuestro siglo, fabricó un Martillo de Thor que solo él podía levantar desactivando un electroimán muy fuerte mediante reconocimiento de huellas dactilares.

Sumadle visitas, que se lo merece. Fuente: canal “Allen Pan – Sufficiently Advanced”.

Si veis el vídeo, os fijaréis que el martillo siempre lo deja encima de una tapa de alcantarilla o una plancha metálica, porque es la única forma que tiene de agarrarse. ¿Cómo funciona un electroimán? A estas alturas, deberías saber que la electricidad y el magnetismo son intercambiables (y si no, pues ya lo sabéis para la próxima). Esto significa que con una corriente eléctrica se puede generar un campo magnético y viceversa. Enrollando un cable alrededor de un núcleo de hierro y haciendo pasar una corriente eléctrica por él, se pueden atraer metales ferromagnéticos (hierro, cobalto, níquel…). La intensidad de ese electroimán dependerá de varias cosas. Pero para no asustar con fórmulas, lo más importante es el número de espiras (vueltas alrededor del núcleo) y la intensidad de la corriente que pasa por ellas.

Todavía la tecnología del siglo XIX no daba para lectores de huellas dactilares, pero el electroimán ya era bastante. Se colocaba debajo del escenario y se activaba cuando el mago quería. El cofre era de metal ferromagnético, y por tanto se atraía, impidiendo que nadie pudiera levantarlo.

Este efecto, incluso fue llevado a cabo para engatusar a las tribus argelinas y demostrar que Francia era muy poderosa. Nada más que aprovecharse de la ignorancia de la gente.

 

Cariño, hoy no has desayunado.

LectorAs, ¿queréis vacilar a vuestros novios? Vais a pedirle que os levante y no van a poder con este sencillo truco.

Lo primero que tenéis que hacer es dejarle que pueda. Acercaros a él, relajaos y poned vuestras manos sobre sus hombros. Con su fuerza de piernas y brazos, os levantarán sin problema, y si están fuertes, claro.

La segunda vez ya no podrán.

truco magia centro de masa

Inclinando un poco el cuerpo, desplazaréis vuestro centro de masa, un poco más lejos del chico. Cogeos ahora por encima de los brazos. 

truco magia torque

El punto de pivote está en los hombros, como antes, pero la distancia es mayor. Y existe la llamada fuerza de torque, igual al peso de ella por la distancia al punto de pivote.

La fuerza de torque es básicamente la fuerza necesaria para vencer al peso de la chica. El agravante es la distancia. Además, al inclinarse, ella flexiona los brazos y él los extiende. Hace falta muchísima fuerza para que os levante.

CONCLUSEJO: no reveléis el secreto, que se queden pensando “Gua Jápend?”.

Si queréis leer más sobre magia y ciencia, en mi post hablé del “Fantasma de Pepper”, una técnica para crear fantasmas con aplicaciones más allá en la actualidad.