Aviso: para entender la imagen destacada hay que haber visto la película. No voy a hacer spoilers.

Hace tiempo que no escribía y pasará más de un mes sin que escriba. Son tiempos convulsos y me juego la plaza en la carrera que quiero. Hay que dejar un poco de lado esto. Sin más rodeos, a disfrutar de este post.

El año pasado escribí sobre el elemento químico más agresivo de la tabla. Leed aquí. Y hoy, para finalizar con un descanso de un mes, hablaré sobre el elemento menos reactivo de la Tabla Periódica: el platino (Pt). Porque hoy es la entrega de los Premios Platino. Son unos premios que se entregan para galardonar películas de habla hispana. Aunque no he leído nada al respecto, tengo una teoría de por qué les pusieron ese nombre. Y por eso tengo que contaros lo siguiente.

platino

Piedra de platino, quien sabe si algo más. Fuente: pinterest.es

¿Quién descubrió el platino? Pues un español. A los oídos del militar Antonio de Ulloa, nacido en Sevilla, llegó la noticia de que en Nueva Granada (Colombia), Giulio Cesare Scaligero había descubierto un metal muy duro de fundir, duro de fundir… muchos años atrás. Este metal tiene una historia muy curiosa. Pasó de ser en el siglo XVIII considerado basura a un metal empleado en muchos ámbitos y con un valor superior al del oro. Impresionante, ¿no?

Ulloa volvió a Europa. Estuvo en Gran Bretaña cuando su barco se desvió y lo tuvieron allí hasta que dijo: “oigan, soy científico” y lo soltaron. Estuvo en París donde conoció al científico irlandés William Bowles. Bowles realizó experimentos y determinó que el platino iba a dar muchos quebraderos de cabeza. El Gobierno de España cuando se enteró, inmediatamente lo prohibió, hasta 1778. Normalmente, el platino se encontraba adherido con mucha facilidad al oro, y costaba separarlo. Allí en América, siempre que pudieran separarlo del oro, se debía arrojar al río Bogotá o al río Cauca y con testigos, por si las moscas. ¿Qué moscas? El metal estaba tan mal visto, que los únicos que lo amaban eran los falsificadores de monedas. Se acuñaban monedas de “oro”, que tenían más platino que oro. ¡¡¡Hasta se cerraron minas por “contaminación” de platino!!!

Un día le trajeron unas muestras a alguien que podría considerarse un dios. Carlos III le encargó a Chabaneau la experimentación de esas muestras. Al parecer, las muestras (ATENCIÓN, GIRO INESPERADO) tenían no solo oro y platino sino una gran cantidad de metales, algunos conocidos y otros no. Pero solo eran trazas: cobre, plomo, oro, mercurio y hierro; y desconocidos: rutenio, rodio, paladio, iridio y osmio. Chabaneau había conseguido purificar el platino (unos 23 kilos) que ahora tenía unas propiedades diferentes a las que se habían enfrentado, debido a que todos esos nuevos elementos formaban aleaciones con el platino. Deberíais saber que las aleaciones se producen (en industrias), para obtener materiales con propiedades de dos o más metales, pero también en la naturaleza. Sin embargo, a Chabaneau le costó tanto tiempo aquello que protagonizó esta hilarante frase un día que lo visitó el Conde de Aranda:

“¡A la mierda todo! Destrozaré todo el negocio; nunca me volváis a hacer tocar el maldito metal.”

Chabaneau

Yo, François Chabaneau, dios del platino. Fuente: technology.matthey.com