Queridas futuras generaciones,

Os habla un chaval en 2019 llamado Carlos, nadie importante, para deciros qué ocurrió en los últimos 10 años.

Fueron unos años en los que muchas cosas cambiaron. Empezando por los nuevos oficios. Antes solo había repartidores de pizza a domicilio, pero en estos años podías pedir prácticamente cualquier cosa y te la traían ciclistas con un mochilón amarillo o verde pistacho de empresas externas como Deliveroo o Glovo. La gente joven ya no pedía taxi, sino que se descargaban apps y estaban atentas al momento perfecto para pedir un VTC (vehículo de transporte con conductor, nada original el nombre). La ciencia ya no era solo cosa de científicos. La gente se interesaba por conocer la física, la medicina y las matemáticas, contada por los divulgadores científicos que hablaban sobre todo en YouTube. Grandes mitos quizás os suenen como QuantumFracture o Javier Santaolalla.

Pero también habían aparecido personas a contracorriente que decían que las vacunas provocaban autismo, que la tierra era plana y que el cambio climático era una fantasía. Además, todo el mundo se había vuelto, en mayor o menor medida, friki (apasionados por un tema popular único, como los superhéroes), hasta el punto de llorar la pérdida de un gran hombre, Tony Stark que se sacrificó para salvar a sus amigos enfundado en una armadura.

Estos años, mucha gente se había apuntado al gimnasio, había hecho running (antes llamado footing, pero esa palabra no existía ni en inglés) y había querido monitorizar su pulso cardíaco y los pasos que daba, llegando a obsesionarse por ser unos vagos. Además, se apuntaba a sitios para ligar o algo más que ligar, ya sabéis…

Vivíamos la vida a través de una pantalla, perdiéndonos el concierto de nuestro artista favorito para compartirlo en un lugar donde desaparecía a las 24 horas, con el único motivo de dar envidia, aunque realmente a la gente se la sudara. También en ese sitio, llamado “stories”, publicábamos una foto de nuestra comida, como siempre, para dar envidia (y realmente a la gente le daba igual).

No podría olvidarme de Twitter, un sitio en el que la gente insultaba, sin miedo a ser denunciado, a personas que no pensaban como ellas, vomitando odio e ira desde un móvil. Un móvil que permitía hacer muchas cosas: guiarte por un país extranjero, reproducir vídeos y canciones, enviar mensajes rápidos a tu familia y amigos o hacer cálculos.

No todo iba a ser malo. En estos años, habían aparecido nuevas formas de ocio. La gente se daba atracones de series en streaming, plataformas online donde había mucho contenido audiovisual que se pagaba al mes como Netflix, HBO o Amazon Prime Video. La gente también pagaba por ser encerrada en una sala y como si un videojuego real fuera, intentaba salir en una hora. Lo llamábamos “escape rooms”. También podría hablar de la realidad virtual, que eran unas gafas que te permitían ver y oír otro mundo sin moverte de tu asiento.

La gente se desplazaba en patinete eléctrico, que iba muy rápido; aunque antes era habitual ver a la gente desplazarse en hoverboard, algo parecido a un monopatín pero ibas de frente.

Algunos inventos que marcaron esta época fueron la aspiradora robótica, que limpiaba el suelo de tu casa sin tener que agacharte tú; el cigarrillo electrónico o vapeador, que también hacía daño a los pulmones; el palo de selfie, para hacernos fotos a nosotros mismos desde una distancia que todo el mundo salga en ellas; el dron, un objeto volador que estaba prohibido volarlo en casi cualquier sitio y grababa a la gente desde las alturas; y los auriculares inalámbricos que no se liaban cuando los sacabas del bolsillo.

En esta época teníamos miedo a lo que pasaría en el futuro, a lo que podríais estar viviendo vosotros. ¿Habréis conseguido revertir el cambio climático? ¿Las fake news, noticias creadas para hundir a la ideología opuesta todavía se hacen? ¿Es difícil distinguir la realidad de lo que no por culpa de la inteligencia artificial? ¿Y es difícil distinguir el humor de lo que es una ofensa? ¿Seguís viendo a las personas que amáis, compartiendo momentos en directo? ¿Fingís constantemente en redes sociales para no ser rechazados?

Nunca hay que dejar de ser optimista, de preocuparse por la salud, de divertirse, de grabar recuerdos para cuando seamos viejos, de mostrar nuestra opinión en público, de reírse de la vida. Pero siempre viendo venir lo malo sin cegarse por la filosofía del carpe diem, respetando a las personas, “estando” cuando se queda y utilizando las tecnologías cuando no, no abusando del ejercicio físico pero tampoco del sedentarismo y cuidando el planeta.

Que este post sirva como reflexión para los que vivimos estos años y como crónica para los que vendrán. Igual para entonces, las cosas son muy diferentes.

Pasad un feliz año despacito, bailando twerking y el próximo no salga malamente, tra tra.