En este nuevo vídeo, hablamos de las teles OLED, esas que prometen el “negro puro”. Lo más curioso es de qué están hechas. Además, os cuento alguna que otra cosa que os sorprenderá.

 Para saber más: 

Las teles OLED son obra de la electrónica orgánica, una rama de la electrónica que utiliza sustancias orgánicas. Habitualmente, todos los componentes electrónicos que se utilizan son inorgánicos, usando sustancias que no proceden de los seres vivos, ni directa ni sínteticamente. De hecho, la mayoría de las veces son sustancias de laboratorio, pero son inorgánicas como el GaAsP, usado en LED’s rojos o el ZnSe en los azules. En estas novedosas teles, las sustancias que se suelen usar son polifluoreno, tris(8-hidroxiquinolinato) de aluminio y trifenilamina.

Los diodos son lo más simple que podemos encontrar en un circuito electrónico. 2 cristales, uno con muchos electrones y otro con pocos se ponen juntos. Un voltaje aplicado en polarización directa permite la corriente en un solo sentido: de ánodo a cátodo. Lo cierto es que, por convenio, se dice que la corriente va del positivo (cristal P, ánodo) al negativo (cristal N, cátodo), aunque en realidad los electrones van en sentido opuesto. La corriente la generan los agujeros, la ausencia de electrones, que visto desde ese punto, apreciamos ese falso sentido de la corriente.

Los televisores LED y LCD son prácticamente los mismos porque la única diferencia en su funcionamiento es la iluminación trasera: en los primeros, se trata de LED’s blancos; y en los segundos, son tubos fluorescentes. Los OLED quitan esa luz y permiten que los píxeles sean su propia luz. Así, negro en pantalla es negro de verdad, porque los LED’s están apagados en esa zona. Debido a que el encendido y apagado es instantáneo, la imagen no sufre de desenfoque de movimiento, que la hace borrosa.

Smartwatches, móviles como el Samsung Galaxy S9, aparte de las teles de las que hablo, utilizan esta tecnología. Parece muy buena (y eso que no las he probado, ni me han pagado para hablar bien de ellas) pero es cara, como era de esperar. Y todo esto, por culpa del hombre al que se le fue la mano echando catalizador para polimerizar acetileno. Un genio, sin duda.