Este post es una versión actualizada de otro que subí en 2017.

En el capítulo 23 de “El Ministerio del Tiempo”, conocemos a una joven Lola Mendieta que participa, sin estar previsto en la historia, en la Operación Mincemeat, una trampa que hizo creer a Hitler que los Aliados entrarían por Grecia, cuando apareció un soldado británico en aguas onubenses con documentación que afirmaba dicha misión. En aquella época, los coches no se parecían en nada a los de ahora. Y podemos verlo en una escena descacharrante en la que Alonso le mete prisa a Pacino. Recordemos el diálogo:

ALONSO. Por Dios, Pacino, ¿no podéis ir más rápido? Noto segundo a segundo cómo me crece el pelo.

PACINO. Alonso, si acelero, este trasto se quema. Que no puede ser, este coche es del año de la tos. *sale vapor* ¡Hala, venga! Mira, esto son las prisas.

ALONSO. Ah, no, no. Si ahora será culpa mía.

Viendo el color del humo, sabemos que no es combustible (*resopla*). Ese gas blanco es el refrigerante del motor, agua por aquel entonces. Como bien sabréis, cuando una máquina trabaja, genera calor, ya sea por pérdidas o porque es una máquina térmica (y no todo el calor se convierte en movimiento, my friend). Se puede refrigerar de muchas formas, pero en un motor de combustión interna, la más adecuada es usando un líquido refrigerante capaz de vaporizarse y condensarse para eliminar el calor. No tendría que ser un problema… si no fuera por el material del que estaban hechos los motores de aquellos años, entre otras cosas.

coche acelera humo

¿Os acordáis de Pierre Nodoyuna? Pues algo parecido. Fuente: fotograma del capítulo 23 de “El Ministerio del tiempo”.

Muchas piezas de los motores de los coches de los 40 eran de fundición de acero gris, un material pesado y quebradizo y que disipa mal el calor. El motivo de que sea frágil está en su forma de producirse, dando lugar a una estructura bastante caótica. Y conduce mal el calor, reteniéndolo, por lo que para un motor esto no es un punto bueno. Hoy en día la mayoría de motores de vehículos utilizan aleaciones de aluminio y magnesio que pueden transmitir mejor el calor y, además, son más ligeros.

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Un yunque de fundición de acero, como observáis quebrado. Fuente: “sengerandu.wordpress.com”.

En los motores de combustión interna por gasolina, que utilizan el ciclo de Otto, la combustión se genera gracias a una bujía. Se trata de una pieza que genera chispas y prende la mezcla de gasolina y oxígeno. En tiempos modernos, la bujía es controlada por ordenador. Pero no tenían la misma suerte los coches de entonces. La bujía era controlada por un distribuidor mecánico que iba enviando corrientes eléctricas a las diferentes bujías donde se produce un arco eléctrico (y prende la mezcla), dando vueltas. Los sistemas mecánicos son más fáciles de arreglar, pero necesitan ser afinados de forma aproximada.

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El circuito completo del sistema de encendido de un coche (sin control electrónico, por supuesto). Fuente: “es.wikipedia.org”.

Otro tema son las válvulas. Antes, los motores tenían una válvula de admisión y otra de escape por cilindro. No se pueden alcanzar velocidades muy rápidas cuando no has eliminado suficiente calor por convección (por intercambio de aire). Ahora tienen 2 válvulas más, por lo tanto, 2 de admisión y 2 de escape, por cilindro. Vamos, que era pedir demasiado a un motor algo más “hermético” que ahora.

motor 4 tiempos

Motor de combustión interna de 4 tiempos. En cada cilindro ocurre una fase diferente, así no hay momentos de no-trabajo mecánico. Fuente: “laplace.us.es”.

También podría mencionar el inyector de combustible. Una pieza, al igual que la bujía, controlada electrónicamente hoy en día. Para ello, se envía al inyector un pulso que entra por el solenoide donde se genera un campo magnético. Este atrae un imán en el émbolo que abre la válvula para que entre el combustible. El ancho del pulso determina la cantidad de combustible que entra.

Además de todo esto, hay sensores de oxígeno en la entrada para controlar la cantidad precisa para la mezcla, sin duda reduciendo posibles fallos.

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Bonito dibujo con la ubicación de algunas partes de un coche. Las sondas lambda son los sensores de oxígeno. Fuente: “heilk.com”.

En conclusión, los motores han incorporado mejoras con los años, conforme avanzaba la tecnología, pudiendo hacer motores más eficientes y potentes. Como podéis ver, gracias a la ingeniería electrónica los coches han mejorado mucho. No es de extrañar que antes fueran tan lentos… el cacharro no daba para más.

Si te ha gustado, puedes ver más material relacionado con El Ministerio del Tiempo aquí (sobre la enfermedad de Goya) y aquí (sobre apuestas de bar). Escribí hace unas semanas aquí sobre el funcionamiento de los mandos a distancia. Y mi último vídeo sobre por qué en algunos aparatos no funcionan los recambios de otras marcas.

Próximamente, más sobre “El Ministerio del Tiempo”…

Fuentes:

*La imagen destacada es un fotograma del capítulo 23 de “El Ministerio del tiempo”.