Empezamos una miniserie de 10 capítulos en Bits&Science llamada ELECTRÓNICA O FICCIÓN. ¿Cuánto hay de cierto en la ingeniería electrónica que vemos en cine y series? Lo descubriremos durante 10 semanas. Hoy empezamos con la serie alemana “Einstein”, de la que he hablado en más de una ocasión aquí. Al final del post, podréis encontrar enlaces a los posts antiguos de la serie. Ahora, os dejo con el vídeo.

También puedes escucharlo en Spotify aquí:

LOS TUBOS WILLIAMS

En el capítulo 1 de Electrónica o Ficción, hablo sobre memorias, sobre los 3 tipos de memorias que se usan hoy en día. Pero hace muchos años, existieron otras formas de almacenar datos, como las tarjetas perforadas o el tubo Williams, del que voy a hablar ahora.

Los tubos Williams, hoy en desuso, fueron inventados por Freddie Williams y Tom Kilburn a finales de los años 1940. Se basaban en la emisión secundaria, que consistía en lanzar electrones sobre una pantalla con fósforo, como en las teles antiguas.

ACLARACIÓN: cuando digo fósforo no estoy hablando ni del elemento químico P, ni de una cerilla (en algunos lugares llamado “fósforo”). Se trata de cualquier sustancia que puede emitir luz por el impacto de electrones. Los tubos fluorescentes contienen fósforo, pero no es P, por ejemplo.

Los haces de electrones al impactar en la pantalla, si tienen suficiente energía, pueden arrancar electrones del fósforo. Luego estos vuelven a la pantalla. Por esto, se queda una zona cargada positivamente donde impactó el haz, y negativamente alrededor. Como el fósforo se ilumina, se puede ver la información almacenada, pero necesita refrescarse continuamente porque desaparecen en menos de un segundo.

Así era la pantalla de proyección de un tubo Williams. Los que están más brillantes son los que dan valor igual a 1. Fuente: “r-type.org”.

Estos tubos podían almacenar hasta 2048 bits. Un CD puede almacenar hasta 700MB que son 5.872.025.600 bits. Harían falta 2.867.200 tubos Williams para almacenar toda la memoria de un CD (“despejen la habitación, que necesito espacio”). Tan solo hay 32 años de diferencia entre la invención de uno (1947) y de otro (1979).

Esto es un tubo Williams. Fuente: “timetoast.com”.

Algunos ordenadores que usaron esta memoria fueron el IBM 701, el primero de esta marca en ser electrónico digital comercializado; y el MANIAC, creado para el diseño de bombas nucleares.

Los pulsos electromagnéticos (PEM)

En el capítulo de Electrónica o Ficción de esta semana, hablaba sobre los PEM, los pulsos electromagnéticos. Tan peligrosos que podrían hacer retroceder a la civilización humana hasta principios del siglo XIX, con la suficiente energía. Cortaría las comunicaciones como la radio, la televisión, los satélites, Internet…, inutilizaría ascensores, coches y aviones y podría matar a personas que dependieran de aparatos electrónicos como respiradores o marcapasos. Nos quedaríamos sin electricidad, sin duda. Estos pulsos se pueden producir por la detonación de bombas atómicas como uno de sus efectos secundarios, o electromagnéticas. En la serie, obviamente es por lo segundo. Se trata de ondas electromagnéticas como las que captarían las radios… solo que mucho más intensas, lo que provocaría una inducción de una corriente tan alta en los componentes que los freiría. De hecho, cualquier aparato eléctrico o electrónico captaría esas “ondas” y acabaría quemado.

Como estos pulsos tienen un componente magnético, afectaría a cintas de vídeo VHS, cassettes y discos duro tipo HDD que funcionan con partículas magnéticas. Les cambiaría la orientación y la información se corrompería.

A las memorias de semiconductor como los otros discos duros (SSD), tarjetas SD, RAM y otras, las freiría por la presencia de transistores, que son muy delicados ante grandes voltajes. Esos voltajes serían inducidos por esos PEM y destruirían a los transistores.

Así luce un transistor con puerta flotante (floating gate). Si está muy cargada la puerta, el valor es 1. Si no, es 0. Fuente: “hipertextual.com”.

Sobre el uso militar de estos artefactos no se tiene constancia. Aunque una bomba EM no puede herir a una persona directamente, sus efectos serían devastadores. Aunque se pueden construir a pequeña escala, no tienen la suficiente energía para “acabar con el mundo”.

Nos vemos la semana que viene con “Marte”.

Enlaces a los otros posts de “Einstein”:

Primera temporada.

Segunda temporada (I).

Segunda temporada (II).